jueves, 29 de mayo de 2014

Emiliano Franco

     Tu vida es como una botella de cerveza, nunca sabes cuándo te la congelarán o te la servirán al tiempo, pero sólo algo es cierto: pasarás por las manos de todos y al final todos probarán de ti.
     La botella de cerveza eres tú, y las manos son todas aquellas personas que te tomarán en las buenas, en las malas, a veces serás su desahogo, a veces serás el alma de la fiesta, pero casi todo el tiempo te tomarán, como algo dañino porque los llevarás a la tumba.
     Podrás causar accidentes, muertes, guerras y descensos económicos pero algo es bueno, siempre estarás ahí para todos en todo momento.
     La gente te llamará cara, costosa, otros, te verán con simpleza y barata, y otros más, una amiga.
     Habrán días en los que entrarás y caerás en hoyos profundos, pozos, fosas, precipicios, e incluso zonas donde nunca has pensado estar, pero aun así consolarás a los necesitados.
     La gente te culpará por cosas, y no podrás defenderte, otros se alegrarán al verte e incluso se pelearán para conseguirte.
     En todos lados hay obstáculos, y tú pasarás por ellos e incluso serás uno.
     Podrás ser diferente, nuevo, light, cero, modelo, etc.. Pero siempre seguirás siendo tú, una botella de cerveza.
     Muchos te pueden odiar, harán campañas en tu contra y te desecharán rápido, algunos mentirán sobre su edad para estar contigo y otros serán tan viejos, pero escucharás y en el fondo sabes que extrañarás sus interesantes historias.
     Puede que en un futuro te destrocen, te reutilicen o seas parte de un experimento que cambie el mundo y logres el éxito.
     Podrás etiquetarte con las marcas más caras y populares o con las menos importantes, pero eso no importa, siempre y cuando seas sincero contigo mismo.
     Tu vida es una botella de cerveza, para unos eres demonio y para muchos serás refugio.