viernes, 12 de abril de 2013

Ana María de Uriarte Medina

La felicidad es un tema demasiado complejo de discutir, ya que todas las personas tienen una idea diferente de la misma; algunos opinan que es subjetiva y otros que ‘el camino hacia la felicidad’ es uno solo, que a todas las personas les hace feliz la misma cosa y que estar feliz implica no conocer la tristeza, ni estar en ella. Que las personas que no tienen ningún problema son las que deberían de llevar una vida llena de felicidad, en paz y plenitud.

Yo, en cambio, soy de las personas que creen que la felicidad es totalmente subjetiva, que no puedo esperar que lo que al de junto le haga feliz, me haga feliz a mí también, que la felicidad está llena de momentos tristes, de enojos y problemas, pero está en nosotros disfrutarlos, todos y cada uno de ellos, y en el momento en el que logras disfrutarlos y tomar la belleza de todos los momentos y sentimientos, encuentras tu felicidad.

Yo creo que no es tan sólo un sentimiento, es un estado, una actitud.

Muchas veces el problema que tenemos con la felicidad es el concepto tan cuadrado que nos hemos creado sobre el mismo; cuando una persona dice que no puede ser feliz porque algo le falta, la pregunta que surge a mi cabeza es: ¿comparado con quién?

Tenemos una idea tan cerrada de que la felicidad viene de la mano de una familia funcional, de tener una pareja, hijos sin problemas, unos padres excepcionales, pero, lo que esto nos dice es que si yo soy huérfana, ¿no tengo la oportunidad de ser feliz?, que si estoy soltera en mis 50 años, ¿tampoco lo voy a ser? ¿O qué ocurre con la gente que tiene discapacidades y es más feliz que alguien que sí puede correr o ver las maravillas del mundo?

Es ahí donde me pongo a pensar, ¿quién decretó que esto era la felicidad?

Si yo acabo de sufrir una gran pérdida, y en mi duelo y sufrimiento encuentro la felicidad, ¿estoy mal? ¿Por qué se vuelve algo tan increíble, tan impensable?

Claro que esto no quiere decir que soy masoquista y que me guste estar en dolor, simplemente que cuando esto se presente, hay que tener la sabiduría para tomarlos como algo natural, algo imprescindible, porque estos momentos son los que construyen tu felicidad.

Yo creo que si empezamos a darnos cuenta de que cada uno tiene que construir su concepto de «felicidad», la sociedad dejaría de crear tantos problemas y de tener tantas diferencias para con los demás, ya que todos tenemos diferentes necesidades, nacimos en diferentes circunstancias y nos tocan diferentes obstáculos, y esto nos hace ser felices de mil maneras, así que hay que dejar de comparar nuestras vidas con los demás para crear nuestra plenitud.

Claro, todo esto es sólo mi concepto, y para ti puede sonar completamente absurdo, pero al fin y al cabo, me hace sentir en paz. ¿A ti que te hace sentirte así?

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