lunes, 4 de agosto de 2014


Miryam Rafaela Reyes González

     Ha pasado el tiempo pero en ocasión de realizar un producto para la materia de Lenguaje y Literatura VI, qué mejor pretexto que hablar de algo que me apasiona: la música.
     El pasado 28 de abril del año en curso se llevó a cabo en la Ciudad de México el festival Vive Latino, un festival de música latinoamericana del cual fui partícipe y cabe mencionar que llevo cuatro años consecutivos asistiendo. Desde el primer año en el que tuve la oportunidad de ir me pude dar cuenta que no es un concierto cualquiera en donde sólo hay grupos musicales comercializando su producto. Son cuatro días consecutivos, empezando el jueves y terminando el domingo, en donde diversas bandas de rock, ska, reggae, etc., se presentan en distintos escenarios. Bandas mexicanas, colombianas, argentinas, venezolanas e incluso provenientes de Europa, Estados Unidos y Asia, atendiendo a la más amplia gama de gustos musicales.
     A vista de algunos, el festival no da muchas expectativas pero la realidad es que se enfoca mucho en la juventud, dando oportunidad de divertirse sanamente expresando sentimientos a través de las canciones y de las actividades que el propio festival otorga. Permite encontrarse e identificarse con gente de la misma edad –o incluso no tan jóvenes— que también gustan de participar de los conciertos.
     El Vive Latino, en su decimocuarta edición, dejó en claro que la mejor forma de guiar a la juventud es dando oportunidad de expresarse a través de la música y del arte, ya que el público pudo mandar imágenes en donde hayan sido partícipes del festival en otros años, trivias para ganar boletos, concursos para nuevas bandas que desean hacerse de reconocimiento, entre otras actividades igualmente divertidas.
     Desde hace catorce años adeptos han encontrado el Vive Latino como eje principal de música alternativa  porque es aquí en donde se pueden conocer a las bandas favoritas, siendo también un punto de encuentro entre culturas. Como estudiante mexicana, cuyo interés en el vocabulario de otros países como Colombia, Venezuela, Panamá, me ha permitido darme cuenta que la música es el idioma universal que nos une... es simplemente impresionante como más de cien mil personas, cantan unidas a una sola voz.
     Cuando la gente se articula y expresa a través de la música elimina las diferencias, no hay clases sociales que te limiten a sentirte parte del otro porque te ves igual que los que fraternalmente están contigo. Eso permite la música y la unión... a ti te corresponde la expresión.