miércoles, 12 de marzo de 2014

Valeria Corona
    
     En el mes de octubre suceden muchos acontecimientos importantes; empezando por el día 2, recordando –y no dejar nunca de hacerlo, mucho menos en las escuelas y universidades— a quienes lucharon por y para que los demás alumnos (y la gente en general) defendiera y ejerciera el derecho a la libre expresión: la matanza de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en 1968. Así como el 12, día de la Raza, día en que Cristóbal Colón llegó a América.
     En el ámbito cultural, cada octubre, durante tres semanas, se lleva a cabo el Festival Internacional Cervantino, en el que participan muchos países y especialmente,  los invitados de honor, que son siempre un país y un estado de la República Mexicana. Este año fueron Uruguay y Puebla los protagonistas de esta edición número cuarenta y uno. No hay que dejar pasar el hecho de que la Universidad Iberomericana Puebla participó con carteles de alumnos de la licenciatura en Diseño Gráfico en este festival internacional, así como el profesor de estos chicos de nuestra universidad, Carlos Palleiro, diseñador uruguayo, quien  inauguró su exposición de carteles de animales, llamada Animalerías. Muchas gracias y felicidades a aquellos que hacen posible el alcance y la participación de la Universidad en eventos tan importantes y de talla internacional, que no sólo aparece en televisión, sino que nos exige más como alumnos, nos motiva y nos hace sentir más en casa.
     También para la Prepa Ibero fue importante el mes de octubre por que los alumnos de quinto semestre tuvimos la oportunidad de asistir a la última experiencia social como estudiantes de esta escuela jesuita, la Experiencia Rural. ¿Qué hacemos en ella? Bueno,  por equipos, nos repartieron en cuatro pueblos de la zona noreste del estado de Puebla. Cada equipo en su pueblo correspondiente, vivió una semana como la gente del campo; tanto la alimentación, como el trabajo, los momentos de recreación, la dinámica familiar, y las distintas actividades que desarrollan las personas que residen en estos lugares fueron compartidos y enseñados a quienes fuimos a aprender de ellos.
     Muchos de mis compañeros trabajaron de sol a sol como quienes, digna y orgullosamente,  lo hacen a diario, otros aprendieron el arte de la cocina de pueblo y su sazón tan especial, hubo quienes cuidaron niños y los que realizaron labores del hogar.
     Claro que después de vivir y compartir la sal a la hora de la comida con estas familias que nos recibieron en sus casas con tanto gusto, acabas, o por lo menos en mi caso, por enamorarte de los detalles más simples, los gestos de la gente, sus ganas de vivir, sus casas humildes, sus animales en libertad, la vida en los pueblos.
     La cosa no es tan fácil, pues al sentir este cariño que se gestó en tan poquito tiempo, te preguntas: ¿qué voy a hacer para que las condiciones de vida mejoren aquí? Ya valoramos lo que tenemos en casa, a quienes tenemos en ella y que a ninguno de nosotros los alumnos nos falta o salud, o servicios necesarios para vivir; sin embargo, ¿cuál es el siguiente paso? ¿qué proponemos para cambiar ciertas situaciones de estos lugares de las que nos vamos dando cuenta?
     Carencias como el agua, el servicio médico, la educación, los derechos laborales, sociales, culturales, económicos, los sexuales y reproductivos, se ven violentados de una u otra forma, y esto es lo que venimos a observar: las cosas suceden, ¿cómo hacemos para cambiarlas?
     A modo de conclusión de este artículo que aborda, desde las efemérides del  mes hasta las actividades escolares, este octubre significa muchas cosas: el tener presente la historia siempre, para no repetir lo sucedido; el seguir construyendo y buscando el salir de nuestra casa a exponer lo que tenemos; el proponer ideas que mejoren la calidad de vida de quienes sostienen y trabajan la tierra de este país, quienes luchan todos los días para hacer rendir lo que tienen y compartirlo con los que llegan a vivir con ellos una semana.
     Me siento orgullosa de la escuela en la que estoy, pues busca fomentar esto mismo de lo que les hablo y nos invita a unirnos a la causa para no olvidar de dónde venimos y qué de nuestra vida profesional va a aportar para que las cosas que no nos afectan directamente a nosotros cambien y mejoren.