jueves, 10 de abril de 2014

Emilio Garza Miller

     El pasado domingo 3 de marzo, los ciudadanos del cine comercial ocuparon sus últimas horas del día en ver la programación de los Premios Oscar que se otorgan a las mejores películas estadounidenses del año. Estos premios han ganado gran popularidad, a pesar de que, desde mi perspectiva, hay muchos factores ideológicos que opacan a este galardón. Últimamente ha sido más notorio este entusiasmo, no por ver cómo reciben sus “tan merecidos” premios los artistas, sino por encender el televisor a la hora de la Red Carpet y envidiar los vestidos de marca, los artículos de joyería, dejando atrás el verdadero sentido que se supone deben dar unos premios de cine de esta talla. 
     No por casualidad, los últimos premios que recibieron los cineastas y artistas mexicanos en la última entrega de los Óscares, tuvieron una gran recepción en México, pues se presupone que el Oscar es el mejor galardón de la industria cinematográfica, lo cual, me parece, representa una falsa concepción de la historia del cine.
     Lo que ocurrió esa noche del 3 de marzo, podrían considerarse como un hecho histórico e inédito para México, pues nunca se había visto que en estos premios se galardonara a tres mexicanos.
     Si en algún momento nos habíamos sentido un poco orgullosos, como mexicanos, por lo que estos artistas habían hecho, ese poco se perdió cuando ninguno de los tres dio una mínima mención hacia el país que los vio nacer.  El primer mexicano premiado fue la “no tan mexicana” Lupita Nyong´o, quien, por casualidad, llegó al mundo en la Ciudad de México. El segundo y tercer mexicano en ser galardonado, Emmanuel Lubezki y Alfonso Cuarón, a pesar de ser mexicanos de nacimiento e identidad, no triunfaron en nuestro país  por falta de apoyo económico y  falta de interés del gobierno mexicano en apoyar al cine y la cultura. Durante sus primeros años como cineastas, Lubezki y Cuarón tuvieron que hacerlo con dinero de sus propios bolsillos, lo cual hace entender por qué no mencionaron a México en la premiación. ¿Lubezki y Cuarón, hubieran logrado algo si se hubiesen quedado en México? La respuesta es clara: no. La respuesta es no y será no mientras persista una política gubernamental de hacer recortes económicos a importantísimos sectores como la cultura y el deporte.