jueves, 10 de abril de 2014

José Julián Mancera Castilla

     Durante una de las actividades de la clase de Ética y Valores II de la Prepa Ibero Tlaxcala, se halla una lectura de Rossana Reguillo llamada Un Malestar Invisible: Derechos Humanos y Comunicación, en la cual se habla acerca de “las dolencias invisibles”, que son problemas que nos afectan y que no decimos nada porque no nos percatamos de ellos y en los medios de comunicación ayudan a esto.
     Para explicarlo, nos maneja tres encuadres. El primero nos habla de que los ricos de América Latina se hacen más ricos mientras que la pobreza, el desempleo y la falta de educación se aceleran rápido y el narcotráfico empieza a hundir más a los países en una situación crítica para sus habitantes.
     El segundo encuadre dice que calificamos a las personas por como son, un ejemplo es que los pobres son los productores de la violencia e inseguridad, los indígenas son sucios y así sucesivamente, con otros tipos de personas. Los medios de comunicación nos recalcan que, mediante algunos reality shows, se culpabiliza y ofende a las personas.
     El último encuadre nos dice que, en la política, algunas decisiones desvían nuestra atención de lo que realmente sucede, nos hacen creer cosas que no son lo que realmente necesita nuestra atención. Todos los encuadres anteriores son dolencias invisibles, donde las posibles causas sean la ignorancia y el no ver la realidad por cómo nos muestran las cosas; estas dolencias llegan a ser violación a los derechos humanos de muchas personas.
     Las dolencias invisibles pueden dejar de ser invisibles si vemos las técnicas de la manipulación mediática planteadas por Noam Chomsky, al verlas abriremos los ojos y tendremos que empezar a cuestionarnos qué es real y qué no, porque las cosas llegan a estar disfrazadas y llegan jugando lento, emocional y sentimentalmente, y algunas veces llegan a conocernos mejor que lo que nosotros nos conocemos.
     Aquí también entra el gregarismo, ya que las técnicas de manipulación van dedicadas a diferentes grupos sociales, desde los chicos hasta los grandes llegan a ser manipulados, porque hay de todo para todos; algunos se distraen con deportes que desvían la atención de la realidad, otros con reality shows, donde nos llegan a hacer sentir culpables a nosotros mismos, y los noticieros manipulan la información, pasando cosas que no valen la pena o cambiando la verdad. 
     Existen muchas formas de estar manipulados y muy pocos son los que llegan a salir  y darse cuenta de lo que realmente pasa. Suena mal pero parece que lo que dice la cultura de la pobreza es cierto, la pobreza se hereda y es muy difícil salir de ella con todo lo que ocurre, porque estamos bajo control de un sistema que plantea una sociedad así. Es impresionante ver hasta dónde puede llegar el ser humano manipulando y controlando su alrededor y los demás por lo que le conviene y quiere a costa de otros.