martes, 27 de mayo de 2014

Josué Misael Alva Dávila

     Por fin llegó el tan esperado día que aplicamos la prueba del CENEVAL. Todos mis compañeros (e incluso yo mismo) nos encontrábamos un tanto angustiado, pero a la vez emocionados. Deseábamos hacer la evaluación que el Centro Nacional para la Educación Superior propone para medir conocimientos, habilidades y competencias de los alumnos a nivel nacional. Larga fue la espera de las hojas de respuestas, sin embargo, el tema central era la universidad.
         Sabía que me había preparado para hacer la prueba, sin embargo, tenía miedo por bajar el puntaje a comparación a los resultados obtenidos cuando cursaba cuarto semestre porque esta vez ¡sí importaba! Ver la prueba frente a la mesa de trabajo, tomar el lápiz y comenzar a escribir me recordó lo importante que es sentirse seguro de sí mismo y confiar en lo que se sabe ya que de lo contrario nada bueno resultará.
         En primera instancia respondí la sección de matemáticas y fue ahí en donde me pude dar cuenta de mis constantes fallas en la clases de dicha materia y lo que, por supuesto, debía mejorar después de la prueba; al pasar a la parte de español me sentí mejor porque conforme iba leyendo, me iba identificando y dando cuenta que buena parte del contenido simplemente son conocimientos generales que por enriquecimiento cultural se deben tener.
         La evaluación CENEVAL antes la percibía como una simple prueba estandarizada con la que se pueden medir los conocimientos, y como una herramienta que nos otorga un pase a la universidad, pero después fui entendiendo que también permite medirse a uno mismo. Es en este punto donde me sinceré con lo que realmente sé y con lo que no me va “tan bien”. Por otra parte entendí que los resultados obtenidos no me iban a hacer ni el mejor ni el peor, solamente un alumno que debe superarse a sí mismo, superar las expectativas propias de la vida y del aspecto académico.
         Al final de todo, fui yo ante una evaluación y, a pesar de haber bajado en el puntaje a comparación de la prueba anterior, me place haber aplicado estas dos pruebas. Invito a mis compañeros y a todo el que esté por realizar la prueba CENEVAL a que refuerce sus puntos más débiles y se den la oportunidad de demostrar todo el potencial que poseen.