martes, 29 de julio de 2014

Gabriel Santamaría García

     La danza sufi fue una actividad que realizamos durante el primer día de nuestro campamento Emoción -Arte, 45 minutos de encuentro conmigo mismo.
     Al principio no lograba conectarme y las ideas y pensamientos “sueltos” rondaban por mi mente, comenzaba uno y fácilmente me distraía, hasta que decidí poner mi mente en blanco cada vez que esto ocurría, y después de un rato sentí como si hubiesen pasado dos días rápidamente, como si de repente se oscureciera, amaneciera, y volviera a oscurecer (lo cual interpreto como el comienzo a mi inmersión), por lo que para sentir más real la experiencia me quité los zapatos con el fin de sentir el contacto con el pasto y sentir la naturaleza con mis pies, y antes de darme cuenta, creí estar en el mismo lugar pero de noche y bastante oscuro, sin ninguno de mis compañeros, y eventualmente comencé a ver elementos (personajes más que nada) de mis pinturas de surrealismo a mi alrededor,  tanto los que ya he pintado, como los que apenas tengo en mente pero no he comenzado; de entre todos los “acompañantes” que había a mi alrededor, uno de ellos quien tenía una máscara azul con negra, es el protagonista principal de una de mis pinturas más significativas, y representaba en ese momento mucho misterio para mí, pues me rodeaba como en acecho, o en ganas de satisfacer su curiosidad, en otras palabras con cautela; fue un momento muy grato y lleno de luz, lleno de mí.