domingo, 26 de julio de 2009

El inicio de un ciclo escolar, así como el término de éste, son similares por las emociones y esperanzas que se tienen. De la misma manera, también se puede decir que el inicio de las actividades académicas son comparables a lo que sucede cuando vemos crecer una planta; sabemos que en ese proceso de germinación pueden existir contingencias, como la lluvia o el viento, y en lo académico aquellos momentos en los cuales no todo favorece el desempeño.
Al inicio, tenemos la ilusión de conocer qué nos van a enseñar y qué nos van a proponer los maestros para seguir creciendo y aprendiendo, sin embargo, nuestro modelo propone que los alumnos construyan su propio conocimiento y perfeccionen sus ideas con el apoyo y orientación de sus profesores. De esta manera, el profesor es quien en este proceso acompaña al alumno a sembrar esta semilla; el cuidado y el riego pasan a ser la responsabilidad del estudiante.
Esta semilla empieza a formar un tallo que traerá consigo una flor o fruto a lo largo del camino y podemos apreciar momentos importantes en este desarrollo: Trabajar la tierra utilizando las herramientas que se requieren en cada una de las materias. Fertilizar la tierra, que en lo académico sería la preparación de las evidencias que prueban el desarrollo de las habilidades y, por último, obtener el fruto o la flor que se ha cosechado a lo largo del ciclo escolar.
Actividades como eventos de convivencia, así como las formativas ofrecen la oportunidad de observar los talentos que se han ido adquiriendo para crecer.
Finalmente, la actividad ‘Expo Prepa’ refleja el esfuerzo, trabajo y ejercicio que un alumno ha hecho en lo académico, cultural y deportivo. Con lo anterior, nuestro modelo educativo nos abre el horizonte para formar personas responsables y solidarias en busca de un mundo mejor.

Mtra. María de los Ángeles Díaz Rodríguez
Directora de Prepa Ibero Puebla

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