jueves, 12 de septiembre de 2013

Hugo Astorga Mendez


En la vida ordinaria, las parejas se enamoran del exterior al interior. Primero se interpone el cuerpo y después, con un poco de suerte, llega al alma. Al cruzarse en cualquier parte esos dos seres que llegarán a ser amantes se encuentran con un rostro, unas manos, unas piernas, unos ojos, con la superficie humana que está expuesta a la intemperie. A partir de esta atracción física, la pareja se acerca, expresa sentimientos, devela su pasado, proyecta una felicidad común y se va introduciendo en el alma del otro llegado el momento en que se produce esa conexión deslumbrante de ambos espíritus llamada amor.
Pero… que se produzca esa conexión deslumbrante de ambos espíritus llamada amor.
Pero… ¿qué pasa con internet?; jamás habrá esa misma atracción física a primera vista, esa primera mirada que cautiva la esencia de los dos seres y mucho menos ese acercamiento amoroso que se va dando conforme los dos sujetos se van conociendo día a día. El amor deja de ser puro, y al decir puro me refiero a que deja de ser una acción directa entre el hombre y la mujer, sino que hay un intermediario llamado redes sociales, correo electrónico o whatsapp. Es triste perder ese toque de delicadeza para acercarse y remplazarlo por palabras superficiales que ocultan el verdadero sentir en la persona.
La siguiente experiencia le pertenece a un amigo al que una joven le empezó a coquetear por Facebook y poco a poco se empezaron a tener más confianza hasta llegar al grado de que estaban enamorados sin siquiera conocerse, así un día decidieron conocerse y no pudieron dirigirse más palabras más que un saludo y se debió a que su intermediario, en este caso Facebook, fue quien hizo el trabajo de unir a estas dos personas y no el don de la palabra o una sonrisa por parte de alguno de los dos.
A lo que te quiero invitar es a seguir manteniendo la esencia del amor verdadero y puro, está en nuestras manos … no echemos a la basura este bello sentimiento por la moda de usar tecnología (o internet en este caso). Estoy seguro de que no habrá algo más bello que estar frente a frente y mirándose a los ojos jurando amor eterno.
En mi opinión todavía es tiempo de cambiar esta situación, solo hay que centrarse en la idea de que somos seres humanos y que pase lo que pase, nuestra voz, nuestra palabra y nuestra esencia jamás será remplazado por nada. Los invito a dejar a un lado esa pena y hablar, hacer ademanes y ser felices.