miércoles, 12 de marzo de 2014

Mtra. María de los Ángeles Díaz Rodríguez

No importa cuáles sean nuestros retos personales, siempre que se toma la decisión de hacerlo, logramos vencerlos.
     El camino de la búsqueda encuentra su sentido más profundo en la prosperidad. Lo incansable al recorrer este camino es comprender como lo próspero no tiene su propósito principal en obtener la riqueza material, sino en aprender la destreza para descubrir el lugar en donde habita la abundancia que nos conduzca a la verdadera maestría de nuestras vidas.
     Con este boletín, cerramos no sólo el primer semestre del ciclo escolar 2013- 2014; el cúmulo de actividades desarrolladas a lo largo de este año, nos permiten hacer un alto para observar detenidamente los logros alcanzados, y sobre todo, reflexionar en los significados que cada una de ellas dejó para nuestra experiencia de vida y poder experimentar el gozo que da sentirse satisfecho por el fruto obtenido. La expresión de la palabra escrita de nuestros colaboradores, nos permite apreciar que una parte de nuestro ser encuentra la prosperidad con el éxito, la felicidad y con la satisfacción del desarrollo intelectual, pero que definitivamente lo que más potencia genera para que nuestro ser íntegro alcance la prosperidad está en abrir el corazón y nuestras manos para extender y dar lo que somos. 
      Visualizar lo que queremos es una de las partes más importantes del procedimiento de formación integral, pero éste se torna más eficaz cuando nuestros propósitos tienen una intención clara y concreta que no sólo satisface las necesidades personales, sino también las de otro.
        Recibimos siempre que damos. Hemos por ello de dedicar a darle nuestro máximo servicio a quienes nos rodean y a vivir nuestra vida de una forma que proporcione el mejor de los ejemplos a los demás.        Lograr la prosperidad requiere transformar temores, emociones negativas, juicios erróneos y pensamientos limitados.  Cada vez que alcanzamos el éxito al vencer nuestras limitaciones internas, mostramos con nuestro ejemplo las recompensas que nos proporciona el camino hacia una vida más plena y nos convertimos en potentes símbolos de esperanza para los demás.
       Mi reconocimiento al esfuerzo, responsabilidad y compromiso de la comunidad de alumnos que en esta etapa preparatoria hacen gala, con su expresión, de sus habilidades y dones intentando con ello comunicar su más profundo sentir en la búsqueda de promover mejores condiciones para transformar los diverso