martes, 27 de mayo de 2014

Miguel Ángel Sánchez de Anda

Siete segundos bastaron
para iluminar mi conciencia
siete segundos bastaron
para terminar el vacío frío de la soledad.
Siete segundos bastaron
para despertar en mis jardines
siete segundos bastaron
en los que sentí la caída del cielo.
Siete segundos bastaron
para en tu mirada perderte.