jueves, 12 de septiembre de 2013

Maricruz Cassou     


El ser humano tiene bondad por naturaleza al igual que crueldad, se dice que el hombre no es bueno y que es imposible cambiarlo. Obviamente esto no es así, está en nosotros la tendencia natural a hacer el bien, lo que pasa es que poco a poco la vamos enterrando o nos distanciamos de esta; además de que la sociedad individualista en que vivimos no ayuda.   
Desde pequeños nos van inculcando el modo de vida que debemos tener, no tenemos elección, si quieres triunfar en la vida debes de trabajar para ganar dinero. Estudias, trabajas, te casas, tienes hijos, te matas trabajando, te jubilas y al final de todo esto ya puedes empezar a disfrutar la vida. Así es como se supone tienes que vivir la vida, adiós a los sueños y a las cosas que verdaderamente quieres hacer, todo se trata de hacer dinero, mejor conocido como “la verdadera felicidad”.   
Los medios de comunicación nos venden la idea de que comprando vas a llegar a ser feliz, lo que compres te traerá belleza, amigos, parejas, popularidad, entre muchas cosas más. En realidad lo que te están vendiendo son tus inseguridades, la gente no quiere sentir que es fea y no la quieren, por eso la idea de que siendo rico tendrás belleza y felicidad es tomada como cierta. Lo peor de todo es que nos obsesionamos con esto y empezamos a consumir y a consumir, llenándonos de un vacío sin fondo y de paso matando al planeta. Como el ser humano tiene conciencia después de todo, las compañías te venden la idea de que comprando tal cosa ayudas a los que lo necesitan, con lo cual te dejas de preocupar por si consumiendo haces algún mal y te hacen sentir bien contigo mismo por “ayudar”. Esto no es más que una hipocresía porque no ayudas, sólo paleas el problema y no lo eliminas. Para mí el ayudar verdaderamente es cambiar la vida de las personas y no sólo darles una comodidad, es darles las herramientas para que en un futuro tengan las posibilidades de cambiar su situación y de las personas que están a su alrededor. La mayoría de los problemas a los que nos enfrentamos actualmente no son fáciles de resolver y están causados por el estilo de vida que tenemos, y si lográsemos cambiar aunque sean un poquito la manera en que pensamos, estoy segura de que todo sería totalmente diferente porque no es necesario ser el presidente de un país para poder cambiar algo.      El mundo en el que vivimos cada día va más rápido, nuestro estilo de vida está dominado por el dinero, la vida cada día es más dura e incierta, es por eso que necesitamos de algo por lo cual vivir y despertarnos cada día, esto que necesitamos varía de persona a persona, puede ser un objeto o persona, pero el problema aquí es que son efímeros y cuando se van dejan una estela de desesperación detrás. Creo que no debemos aferrarnos a cosas que no valen la pena, si vas a vivir que sea por una buena razón y aunque el mundo sea la basura que es, tú sigues siendo tú, solo tú puedes elegir el color en el que quieres vivir la vida, muchos existen sin vivir y es tu elección existir o vivir. Al ayudar a los demás los colores de la vida cambian, te llenas de ellos y a su vez llenas a los que te rodean; al final de todo la felicidad de los que están a tu alrededor es tu propia felicidad, de eso se trata servir a los demás.