martes, 10 de septiembre de 2013

Arianna Guntvedt 


A lo largo de mi educación a nivel preparatoria he estado viviendo un estilo de educación jesuita y no me fue fácil asimilar este concepto. Al principio, sentía que existía una falta de disciplina en dimensiones demasiado grandes para que yo pudiera aprovechar la educación que se me ofrecía, pero después me di cuenta de que esto se trataba del proceso de descubrimiento que busca formar el Modelo Ibero. Algo que me quedó extremadamente claro es que no todos estamos hechos para este tipo de educación. Lo fui aprendiendo poco a poco mientras que mis compañeros y yo fuimos pasando de semestre y algunos de nuestros compañeros se iban de la escuela.  

En ese punto de mi educación me di cuenta de lo diferentes que somos las personas y que yo tenía que aprovechar lo que se me ofrecía al máximo de mi capacidad, y aprender de la forma en que me serviría exclusivamente a mí.  

Hoy, a pocos meses de graduarme y de finalizar esta etapa de mi vida, puedo identificar muchas características de mi persona que estoy segura que fueron influenciadas por mi estancia en la Ibero. Aunque no siempre las comparaciones son constructivas, hay veces en que me comparo con alumnos egresando de otras preparatorias. Me doy cuenta y me siento orgullosa de no sentirme parte del “negocio escolar”, como me gusta llamarlo, sino una persona que en realidad se ha comenzado a encaminar hacia formar una parte del mundo profesional, pero con una preparación adicional a la de los demás. Siento que los conocimientos que tengo los he generado yo misma, y que no me han sido impuestos por la institución en la que estoy, al contrario, me han mostrado opciones y yo he podido definirme a mí misma por medio de las decisiones que he tomado. Pienso que otros alumnos de otras escuelas se acostumbran a que otros tomen las decisiones por ellos o que ya haya un camino preestablecido, y por lo mismo no están listos para ello cuando salen de la escuela. Creo que más que nada, la Ibero me ha ayudado a definir quién soy y sabiendo esto, poder tomar responsabilidad de mi vida, porque si yo no lo hago, nadie lo hará por mí.