viernes, 6 de diciembre de 2013

Lizette García Sánchez
    
  
 En un mundo donde todos caminan solos ¿existirá alguien capaz de dar un salto de fe y entregar su vida a un desconocido? No importa de qué parte de la historia estemos hablando nunca se ha podido confiar en alguien, ni siquiera en uno mismo pues lo peor y lo más triste de una traición es que nunca viene de un enemigo. Hay momentos en la vida donde dudamos y vemos un millón de caminos y no sabemos cuál elegir y solo existen dos opciones: en la primera te guías de los demás para tomar una decisión, les entregas tu vida y solo esperas que no te fallen. La segunda opción es muy simple: confiar solo en ti, sin ayuda de nadie llegar a una buena o mala decisión -normalmente siempre es mala-, se necesitan criterios para hacer una elección, tu personalidad influye en ellos y la sociedad va rigiendo tu personalidad. Basta con solo pensarlo, no serías nadie si alguien no te hubiera dicho que lo eres. Hay tantas veces que buscamos ser alguien que nunca seremos que se nos olvida ser nosotros mismos.
      Un verdadero salto de fe no se trata de superar un obstáculo, tienes que cerrar los ojos y ver con el alma y depositar toda tu confianza en cualquier persona. Sin pensarlo más, solo entregar tu vida en un suspiro, con la esperanza de no ser defraudado ni traicionado por el que consideras un amigo. La confianza no solo viene de parte del otro, tienes que creer en él y demostrarle que puedes ver más allá a través de sus ojos, que puedes ver sus mentiras vacías y que lo puedes ayudar si él puede confiar en ti. Un acto de valor es cuando sabes que es casi imposible que alguien te ayude pero aun así buscas su apoyo, pues algo en esa persona te dice que es diferente al resto, que es digna de tu confianza y que no eres nadie para negársela.
      Algunos actos de fe resultarán favorables y otros casi llevan a la muerte, pero todos fueron importantes para que se cumpliera un destino. Cada decisión tomada en el pasado crea la vida en el presente y todas las decisiones que tomamos afectarán de un modo u otro al futuro, que viene siendo el futuro presente y el presente se convertirá en el pasado y nunca llegaremos a saber nuestro futuro ni cómo nuestras decisiones lo cambian. Nuestro pasado no hay forma de cambiarlo y no sabemos cuál fue la decisión que tiempo atrás fue tomada, la cual hizo nuestro presente. Hablar sobre el tiempo es bastante confuso, creo que ese es uno de los factores que hacen que la película sea un tanto complicada de entender y eso mismo la hace mejor.
     ¿Alguna vez pensaste en cómo morirás? O mejor dicho ¿Qué es lo que la muerte te depara? Porque si lo que digo es cierto, estas aquí por algo y no es coincidencia que te haga estas preguntas en este momento considerando que nunca hablé de la muerte, pero ese es el destino, tu muerte es la meta, lo que hagas con tu vida determinará si lo que hiciste en la carrera de la vida iba de acuerdo a lo que el destino marcó para ti. ¿Vives tu vida dando lo mejor de ti y haciendo cada segundo memorable? ¿Y qué si no lo hacemos? ¿Deberíamos? ¿Y quién nos asegura que haciendo eso nos va a beneficiar? ¿Y si no lo hacemos nos pasará algo malo? ¿No cumpliremos con las metas designadas? Nadie lo sabe, eso es lo interesante de la vida, seguir tu camino con los ojos vendados.
    
     Bibliografía
     Tykwer, T., Hill, G., Wachowski, A., Wachowski, L., Amdt, A. (productor) Tykwer, T., Wachowski, A., Wachowski, L (director). (2012) Cloud Atlas. (Película). Estados Unidos: Cloud Atlas Production, X-Filme Creative Pool, Anarchos Production…